Me dijeron que tembló...
no lo sabía, pensé que era resultado de que me miraras a los ojos.
De todas maneras, creo que no estaba ahí.
Pues, ¿qué es esto?, un yo y un no-yo.. muchas preguntas y pocas respuestas... un intento por recuperar esas áreas que cuesta reconocer... la forma de que eso que se queda en lo lábil de la memoria vuelva a tomar su lugar.
viernes, 24 de septiembre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
Pregunta...
Si no confío en alguien, pero si actúo como si confiara con todas sus implicaciones (es como pensar que quizá la red de seguridad no está puesta, o no está bien puesta debajo y aún así caminar por la cuerda floja, con los ojos vendados y sin vara de equilibrio) y hasta las últimas consecuencias; si hago todo lo que hace una persona que confía (se abre, se deja llevar, se expone, se descubre el pecho sin temor de recibir una flecha).
Entonces, ¿en realidad estoy confiando?, ¿simplemente soy una hipócrita?, ¿o más bien una masoquista esperando una buena dosis de dolor?
Pedir que confíen en mí, cuando yo no confío en el otro, pero hago todo lo que hace una persona cuando confía y entrego todo lo que soy de facto, menos una pequeña semilla que es donde vive la duda... ¿nos vuelve un par de personas con máscara?, ¿me vuelve alguien que lleva sólo un monóculo?... ¿o un antifaz?.
Cuando casi estoy segura de que las cosas no saldrán bien, pero aún así pongo manos a la obra, esperando que en el último momento quizá exista una mínima posibilidad de éxito, ¿es como si arara en un pantano?, ¿confío demasiado en los milagros?, ¿soy suicida que se lanza al vacío?, ¿soy sólo una ilusa...?
Entonces, ¿en realidad estoy confiando?, ¿simplemente soy una hipócrita?, ¿o más bien una masoquista esperando una buena dosis de dolor?
Pedir que confíen en mí, cuando yo no confío en el otro, pero hago todo lo que hace una persona cuando confía y entrego todo lo que soy de facto, menos una pequeña semilla que es donde vive la duda... ¿nos vuelve un par de personas con máscara?, ¿me vuelve alguien que lleva sólo un monóculo?... ¿o un antifaz?.
Cuando casi estoy segura de que las cosas no saldrán bien, pero aún así pongo manos a la obra, esperando que en el último momento quizá exista una mínima posibilidad de éxito, ¿es como si arara en un pantano?, ¿confío demasiado en los milagros?, ¿soy suicida que se lanza al vacío?, ¿soy sólo una ilusa...?
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Esperando...
Mientras lo espero tejiendo mis palabras, se me apareció un fantasma. Cerré los ojos para ver si así se iba, y sí se fue, pero me dejó el desasosiego en el alma, él no lo sabe, y no creo que le importe, es como el fantasma del rey Hamlet que le pide que tome venganza. Este fantasma no me pide venganza, pero me pide que sea yo, cuando todavía no lo descubro, me urge a que no abandone mi esencia, cuando yo francamente no sé si en mi frasco de perfume aún quede algo. Me aterra y me encanta; lo amo y lo temo. Lo deseo y lo repelo.
Aunque cerrar los ojos es un remedio efectivo para que se vaya, creo que ya lo tengo cosido dentro de los párpados, todos los días lo digito en lo más recóndito de mis pensamientos, presente en cada momento, es la llave de mis secretos inconfesados.
Lo peor del caso es que cuando aparece, generalmente espero una presencia, un ente corpóreo y terrenal en contraposición al fantasma inasible y fugaz, pero eterno. Cuando se presenta en mi vida, como un cometa Halley, una docena de mis células se esfuman, se licuan, volatilizan, no entiendo por qué, es como si una parte de mí, igualmente se torna espectral e inaprensible.
Me deja pensando si vale la pena esperar, si no debería arrancar de cuajo estas raíces y convertirme en veleta, es algo a lo que todavía no puedo dar respuesta.
Aunque cerrar los ojos es un remedio efectivo para que se vaya, creo que ya lo tengo cosido dentro de los párpados, todos los días lo digito en lo más recóndito de mis pensamientos, presente en cada momento, es la llave de mis secretos inconfesados.
Lo peor del caso es que cuando aparece, generalmente espero una presencia, un ente corpóreo y terrenal en contraposición al fantasma inasible y fugaz, pero eterno. Cuando se presenta en mi vida, como un cometa Halley, una docena de mis células se esfuman, se licuan, volatilizan, no entiendo por qué, es como si una parte de mí, igualmente se torna espectral e inaprensible.
Me deja pensando si vale la pena esperar, si no debería arrancar de cuajo estas raíces y convertirme en veleta, es algo a lo que todavía no puedo dar respuesta.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Santiago...
¿Por qué será que cuando he deseado portarme mal muchas veces no lo concreto?. Después de un mes de alta contención, me decidí a llamar a Eduardo y el zoquete ni me contestó rápidamente. Y como por ser insistente esperé y volví a llamar, en esta ocasión me dijo que sí, pero mi naturaleza me dijo que no y la economía lo ratificó.
Con kilómetros de distancia de por medio, apareció el espectro, esa sombra que me conmina a dedicármele. ¡Larga vida a esta tiranía!
Con kilómetros de distancia de por medio, apareció el espectro, esa sombra que me conmina a dedicármele. ¡Larga vida a esta tiranía!
¿Acaso...?
¿Y no será que después de todo soy una pesimista con facha de positiva?, ¿O me faltará aprobar la materia de realismo para poder llegar a ser 'objetiva'?... ¿será que por fin sobrevendrá a mí la iluminación?, ¿o el problema más grande es mi credulidad?... eso puede ser, todavía espero que el Niño Dios me traiga lo que quiero en Navidad.
martes, 7 de septiembre de 2010
Árbol en el sur...
Sin valor para arrancar raíces de los olmos, los abetos y los pinos, duele mucho...
¿Dónde puedo meterme para escaparme de mí misma...?
Hoy es martes; desde el viernes los días se han vuelto altamente lacrimosos; a la menor provocación llanto y más llanto, por todo, extrañar a mis amigos, extrañar el chile, desear ver el paisaje con dos pares de ojos y no con un sólo par.
El domingo llegué por accidente a la playa de Viña del Mar; desde que llegué no había ido a ver el mar y fue lindo, me senté un rato en el muelle, me quité los calcetines y anduve sobre la arena. De repente se me ocurrió pensar que si caminaba por aquel litoral hacia el norte, algún día estaría en México, ¿lindo, no?, y totalmente poco práctico.
Las lágrimas no me dejan leer y hoy es uno de esos días en los que sólo quiero un refugio para escabullirme de mí misma, de esta melancolía que ahora me inunda, del pensamiento de que quizá en este momento debería estar haciendo otras cosas, afanada con otras tareas, etc.
La tarde remató con un deseo intenso de volver a ir al mar, lo más cercano que me quedaba ahora no era precisamente la playa, sino el puerto, no estuve tranquila hasta no ir allá y ver otra vez el mar un buen rato, como si mis ojos tuvieran una irremediable sed de agua de mar. Tengo una teoría: mis ojos perdieron tanta agua salada los días pasados, que ahora deseaban recuperarle. Quizá ahora que estén hidratados, lo que toque sea sonreír.
El domingo llegué por accidente a la playa de Viña del Mar; desde que llegué no había ido a ver el mar y fue lindo, me senté un rato en el muelle, me quité los calcetines y anduve sobre la arena. De repente se me ocurrió pensar que si caminaba por aquel litoral hacia el norte, algún día estaría en México, ¿lindo, no?, y totalmente poco práctico.
Las lágrimas no me dejan leer y hoy es uno de esos días en los que sólo quiero un refugio para escabullirme de mí misma, de esta melancolía que ahora me inunda, del pensamiento de que quizá en este momento debería estar haciendo otras cosas, afanada con otras tareas, etc.
La tarde remató con un deseo intenso de volver a ir al mar, lo más cercano que me quedaba ahora no era precisamente la playa, sino el puerto, no estuve tranquila hasta no ir allá y ver otra vez el mar un buen rato, como si mis ojos tuvieran una irremediable sed de agua de mar. Tengo una teoría: mis ojos perdieron tanta agua salada los días pasados, que ahora deseaban recuperarle. Quizá ahora que estén hidratados, lo que toque sea sonreír.
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