lunes, 7 de marzo de 2011

Declaración...

Tengo treinta años de edad y no creo en príncipes azules, aunque no por eso, creo que deba aceptar una relación con cualquiera.

Aún no sé cómo tratar a los hombres, me reconozco inexperta y vulnerable... creo que, aunque soy un dulce, puedo llegar a desesperarlos y llevarlos al extremo de su paciencia, aunque nunca me doy cuenta, lo hago sin querer.

Me reconozco impaciente, aunque siempre he creído lo contrario de mí, ahora me doy cuenta que he aprendido a mandar a la chingada a la gente sin llegar a que me llenen el hígado de piedrecitas y de una manera no agresiva.

Soy conciliadora, no me gusta que la gente que quiero pelee entre sí o que me peleé a mí.

Aún sigo pensando que en alguna parte de mí hay un genio, una mente brillante, que me hace extravagante e introvertida, que me hace tener una vida interior muy intensa.

Generalmente no reviso lo que escribo, menos lo que me sale de las entrañas.

En realidad todavía no sé bien quién soy... quizá ahora esté un paso más cerca

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