martes, 13 de enero de 2009

Bienvenida...

Después de todo, si la vida es un continuo entrar y salir, podría decirse que esta es una entrada por una nueva puerta; una de tantas que he abierto buscando entontrar otras cosas que me queden mejor que las que he intentado; sobre todo cuando las que he intentado van quedándome chicas, van gastándose y desgarrándose con el uso.

En ocasiones para abrirlas es necesario buscar la llave, a veces en el lodo o entre altos pastizales; aunque, cuando ya se tiene esa llave, incluso en ese momento dudo si debo abrir la nueva puerta o quedarme donde he estado. Cualquiera de las dos cosas implica ventajas y desventajas; aunque casi siempre abrir la puerta implica crecimiento.

Abrir la puerta también implica despedirse, despedirse quiere decir abandonar en el lado conocido algo que nos acompañó durante la estancia en ese lado de la habitación. Hoy abro una nueva puerta y me despido del padre que me he tragado y que, como pesaba mucho en mi interior, funcionaba como un ancla que no me permitía avanzar con soltura. Ligera puedo ahora caminar con pasos seguros hacia lo que está al otro lado de la puerta.

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