No te fuiste porque en definitiva nunca estuviste, aún así me dijiste adiós un momento antes de que yo subiera al autobús que separaría nuestros caminos irremediablemente. Yo no me había despedido de ti y me quedé esperándote. Ahora escribo estas palabras sobre las estrellas a modo de carta, algún día que mires al cielo podrás leer este mensaje, este es mi adiós y mi agradecimiento, por todo y por nada, por ayudarme a alimentar una ilusión, por recordarme que eso que me hace especial y diferente está dentro de mí, que no se me acaba, sino hasta que yo quiera quedármelo sólo para mí.
Que tengas una buena vida ACAN
No hay comentarios:
Publicar un comentario