lunes, 19 de septiembre de 2011

Con final decepcionante...

Me pasa por ilusa, por esperar de alguien que se conmueve con algo que sucede en la televisión, que empatice con lo que yo siento; ¿a quién le importan las notas y la escuela cuando le estoy diciendo que me gusta, que lo quiero, que lo mejor de este mundo hubiera sido pasar este día con él?... y me contesta haciendo cara de nada, dirigiendo la mirada hacia otro lugar, como quien oye el ruido de los autos en la calle que se cuela por la ventana.

Me siento poco comprendida e incluso avergonzada de gritarle con mi deseo a alguien que se hace el sordo y me ignora, mi voz, mis palabras y mi cariño son tan importantes para ti como esa puerta de la casa de la esquina... siempre está ahí, no es necesario ni mirarla, las noticias están, el programa está, eso sí hay que mirarlo... yo también estoy, pero para qué ponerme atención.
pero yo tengo la culpa, por tratar como prioridad a alguien para quien soy solo una opción.

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