Noche de sábado y parece que la vida quiere ponerse a mano conmigo por el cariño dérmico que me falta de un tiempo a la fecha... y son sus manos las que me tocan... y es su paciencia la que me habla, no sus palabras.
Yo estoy nerviosa y no sé tampoco qué decir, solo sé que me siento bien, que me gusta, que toda yo vibro, porque sus manos me hablan y me dicen tantas cosas que no puedo comprenderlas todas, así que me quedo en silencio yo también, para ver si puedo escuchar esas palabras silentes.
Y en la oscuridad pienso... que es tan bueno, tan paciente, no me fuerza, pudiendo aprovechar la situación, lo que hace es esperar y acariciar con todo su cuerpo y con toda su presencia, yo pienso que es tan cariñoso como nunca habían sido conmigo... y yo quiero eso... aunque a la vez, tengo miedo.
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