Siempre he tenido miedo a la electricidad, quizá le tengo más miedo que al fuego, produce una sensación que paraliza, que no se puede describir fácilmente, no quema, ni congela, solo produce un estupor extraño; se ve como un chispazo y puede expandirse a la menor provocación, puede ser conducido a través de los materiales más insólitos y también puede generar fuego.
Hoy me topé de frente con esa electricidad y me causó una sensación incluso de desánimo, de desaliento y por un momento me volví a sentir como una niña, que se atemoriza de que los apagadores le den toques, de los enchufes traicioneros que dan chispazos, de los rayos que veo a través de la ventana en noches lluviosas; todo eso viene de nuevo, y mi niña espera solo que la abraces, que la calmes, que apacigües esa electricidad interna con tu cariño.
¿Qué hago con esa sensación extraña?, ya no quiero ser el cable que la conduce, ¿dónde puedo descargar en tierra esa corriente que me inquieta y que vuelve errática mi propia energía?.
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